Desarrollo de la Hepatología en México y su Futuro.

 

 

El Origen

 

 

Una de las figuras más relevantes de la medicina mexicana del siglo XIX es Miguel Francisco Jiménez, a él se debe el desarrollo de la clínica moderna en nuestro país y con toda justicia podría considerársele el pionero en el estudio de las enfermedades hepáticas. Sus aportaciones al conocimiento de la amibiasis invasora del hígado fueron numerosas: describió el cuadro clínico, sus complicaciones y el predominio de esta lesión en individuos del sexo masculino; modificó su tratamiento al sustituír la intervención quirúrgica por la punción evacuadora, y estableció el diagnóstico diferencial entre este padecimiento y la hepatitis simple, la hipertrofia del hígado, la transformación grasosa del hígado en los tísicos y la repleción de la vesícula biliar. Contribuyó al diagnóstico de la colelitiasis y de las ictericias obstructivas por cálculos, y al diagnóstico diferencial de la fiebre amarilla con otras enfermedades. Martínez Cortés menciona atinadamente que el Dr. Jiménez tuvo la feliz decisión de escribir y publicar sus observaciones, investigaciones y lecciones clínicas.

 

La especialidad de gastroenterología se fundó en nuestro país en el Hospital General de México, en 1926; el primer jefe de servicio fue el Dr. Abraham Ayala González, quien se distinguió como clínico, cirujano y endoscopista; fue maestro de numerosos gastroenterólogos y fundó la Asociación Mexicana de Gastroenterología. A pesar de su destacado papel en la especialidad, no mostró un interés particular por las enfermedades del hígado.

 

En la primera mitad del siglo pasado hubo escasas aportaciones al conocimiento de la hepatología en nuestro medio. En 1947 Flores Espinosa, Celis y Fragoso fueron los primeros en llevar a cabo estudios angiográficos portales a través de la vena umbilical. En 1949 Acevedo Olvera informó su experiencia sobre la ascito transfusión en 2,425 casos; este procedimiento es un precursor de la sonda de Le Veen que comunica la cavidad peritoneal con la vena subclavia.

 

La hepatología en México tuvo su origen a fines de la década de los cuarenta en el Hospital de Enfermedades de la Nutrición  (HEN) y el iniciador fue el Dr. Bernardo Sepúlveda. Horacio Jinich menciona que “No es exagerado decir que en esa época, gracias a él, nace la hepatología en México y que la gastroenterología pasa, por su impulso, de los períodos clásico y romántico, al moderno…Se propicia el intercambio académico con los principales gastroenterólogos y hepatólogos del mundo. Se profundiza en el diagnóstico diferencial de las ictericias; en el diagnóstico y tratamiento de la amibiasis hepática; se aplica de manera sistemática la biopsia hepática por punción con aguja; se precisan los conceptos de insuficiencia hepática aguda y crónica, de hipertensión portal y de encefalopatía hepática; se establecen las bases científicas que hacen factibles las primeras anastomosis portocavales y esplenorrenales en el país; se investiga el papel del alcoholismo y la desnutrición en la cirrosis y en pocas palabras, no hay aspecto de la patología hepática que no se estudie”. En 1956, en el 5º. Congreso Panamericano de Gastroenterología, en La Habana, Cuba, el maestro Sepúlveda formó parte del Comité Internacional para la Clasificación y Nomenclatura de la Cirrosis Hepática, con Hans Popper, Sheila Sherlock, Leon Schiff y J. French. Y a fines de la década de los sesenta creó el Grupo de Estudios sobre Amibiasis en el Instituto Mexicano del Seguro Social; este grupo es uno de los que más contribuciones ha hecho al conocimiento de la amibiasis en el mundo. Maestro excepcional, dotado de una gran personalidad y eminente hombre de ciencia, el doctor Sepúlveda es uno de los médicos más destacados en la historia de México. Fue miembro fundador de la Internacional Association for the Study of the Liver  (IASL) y autor de más de 300 publicaciones, la mayoría sobre enfermedades hepáticas. 

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